Preguntas frecuentes (FAQ)
Se puede empezar a cualquier edad: desde un cachorro recién llegado a casa, hasta un "abuelo" muy respetable.
El cachorro se adaptará más rápido a su nuevo hogar, aprenderá sus normas y empezará a construir con su humano un v ínculo más fuerte que cualquier correa. Aunque, por supuesto, también le enseñaremos a caminar con la correa floja, a no morder las manos y a no recoger cosas del suelo.
Para los perros mayores, una pequeña estimulación mental es la mejor forma de mantener la mente joven. También se puede trabajar en la corrección de conducta, aunque hay que tener en cuenta que cuanto más mayor es el perro, más tiempo necesitará para adaptarse a las nuevas normas.
Es nuestra primera consulta breve, de 15-20 minutos y sin ningún compromiso. Hablamos sobre tu situación y el comportamiento de tu perro, y vemos si encajamos en valores y forma de trabajar. Respondo a tus preguntas básicas y te recomiendo el formato de trabajo más adecuado.
Para que no tengas que adivinar qué formato elegir, lo decidimos precisamente en la videollamada gratuita. Escucho tu situación y te indico el mejor camino a seguir. A veces, para un problema puntual, una sesión será suficiente; otras veces, con un cachorro o un problema de conducta más complejo, hace falta un paquete de 4 o de 8 sesiones; y para perros ansiosos, incluso empezamos directamente con una sesión online, para no someter al peludo a un estrés innecesario.
Necesitarás el equipo habitual y cómodo para tu perro: arnés o collar + tu correa (no extensible), pienso o premios (cortados en trocitos pequeños), su juguete favorito y ¡buen humor! El resto de detalles los comentamos antes de la primera sesión.
Solo una persona puede manejar al perro a la vez. Si en casa conviven varios miembros de la familia, es muy importante que todos sigan las mismas normas. Puedes venir con tu pareja e hijos: enseñaremos a todos a interactuar con el peludo de forma igual de clara y comprensible.
No hará falta que dediques 2 horas al día. El proceso de aprendizaje se basa en micro sesiones: con solo 5-10 minutos durante vuestros paseos habituales o en casa ya notarás la diferencia. Lo importante no es la duración, sino la regularidad y unas normas claras para el perro.
Si tu perro ignora la comida en la calle, esto puede indicar un nivel alto de estrés o sobreexcitación. Empezaremos trabajando en casa, reduciremos su nivel de ansiedad y buscaremos motivadores alternativos (juguetes, caricias u otro tipo de refuerzo).
Para el perro que sería capaz de vender su alma por un premio, buscaremos golosinas de menor valor.
El éxito siempre depende del trabajo en el triángulo "educadora canina - tutor/a - perro". Mi objetivo no es tanto educar al perro, sino educarte a ti, dándote herramientas claras y comprensibles.
Cuando las sesiones anteriores no dieron resultado, es importante entender cuál fue la causa:
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Los métodos y la flexibilidad del profesional: ¡la educación canina siempre tiene algo de creatividad! No existen fórmulas universales que funcionen igual para todos los perros. Yo observo cómo reacciona exactamente tu peludo, y adapto los ejercicios sobre la marcha cuando es necesario.
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La regularidad: una hora a la semana con una educadora canina no es suficiente: el perro aprende en el día a día real. Sin tus repasos regulares de 5 minutos diarios entre sesiones, es muy difícil consolidar los resultados.
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En la videollamada gratuita repasaremos tu experiencia previa, analizaremos los bloqueos y buscaremos el formato y el ritmo de trabajo que realmente puedas integrar en tu vida, para que esta vez sí funcione de verdad.
No. La comida es el "sueldo" por aprender y formar nuevos patrones de comportamiento. Cuando una conducta ya está automatizada, vamos reduciendo poco a poco la frecuencia con la que damos comida y pasamos a otros tipos de refuerzo: el juego, las caricias, el permiso de ir a saludar a un amigo etc. Al final, la comida se convierte en un bonus agradable, no en la única razón para hacerte caso.
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